argentina educacion para mercado

Argentina ante el peligro de una educación para el mercado

En Latinoamérica (generalizo con poco temor al error) uno de los sectores más golpeados es el de la educación. Recientemente en Argentina, docentes, estudiantes y sindicalistas están movilizados debido a los despidos masivos que ha habido en el sector, los cuales se deben, asegura, a “un proceso de vaciamiento de la educación pública y el avance hacia un nuevo modelo en el que prima satisfacer las necesidades del mercado”.

Se está produciendo un modelo educativo que ya no se piensa en la clave de derecho social para el conjunto de la población, sino que se piensa en clave de formación de un modelo social, económico, que pone foco en la lógica del emprendedor. Una lógica del individuo que se hace así mismo.

—Myriam Feldfer, especialista de la Universidad de Buenos Aires, en entrevista con la agencia de noticias argentina IPS.

Mauricio Macri, presidente de Argentina

Esta especialista participó en el llamado “abrazo” del 31 de agosto, el cual tuvo sede en el Ministerio de Educación de la Capital Argentina. La convocatoria se realizó a fin de denunciar la oleada de 200 despidos y retrocesos “en la construcción de una educación gratuita e igualitaria”, como lo tildó el gobierno argentino (¿no les recuerda un poco a alguien? Quiero decir, a México, claro). Este tema es de severa preocupación, a tal grado que algunas de las áreas centrales del Ministerio de Educación están siendo ocupadas por personas que no pertenecen al campo educativo.

 

La mayor parte de las personas que fueron despedidas se regían por contratos o estaban aún como “transitorias” en la plantilla, y se suman a otros mil 100 cesantes en el área de la educación desde que el centroderechista, Muricio Macri, asumió la presidencia, el 10 de diciembre del 2015. Desde entonces 10 mil 662 empleados públicos en 23 ministerios y sus dependencias han sido despedidos.

Una de las miles cesadas fue Laura Pico, quien detalló para IPS:

Trabajaba en el Instituto Nacional de Formación Docente desde hace más de seis años. Un área de implementación de políticas que tiene que ver con el desarrollo de investigación en los institutos de formación docente de todo el país (…) El viernes 26 de agosto recibí un llamado de un número desconocido en el que informaban que estaba desvinculada del ministerio y que a partir del lunes no fuera más.

—Laura Pico

Esta retahíla de despidos se suman a un proceso de reducción y eliminación de diversas políticas educativas, muchas implementadas durante los gobiernos de Néstor Krichner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015).

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) denuncia que hay subejecución del presupuesto educativo, desmantelamiento de áreas de información docente, de derechos humanos, educación de adultos, estadística, coros infantiles y juveniles, entre otras. 

Lautaro Pedot, delegado de la ATE, indicó que con gran preocupación han notado que sus despidos (además de una demanda gremial) ponen en el tapete un vaciamiento de políticas educativas y un retiro del estado de los territorios. A su vez, Fernanda Saforcada, especialista en educación y directora académica del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), con sede en Buenos Aires, lamentó los despidos que además de un problema humano y social “implican la pérdida de una experiencia acumulada”.

Estamos hablando de equipos técnicos que desarrollan una actividad, que tienen vínculos de trabajo, redes que han ido constituyendo. Todo eso también es una pérdida significativa. Se pierde experiencia, se pierde historia, se pierden relaciones.

—Fernanda Saforcada

El desmantelamiento es más evidente en áreas como el Instituto Nacional de Formación Docente y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, así como en programas socioeducativos y de inclusión digital, de derechos humanos, de educación sexual integral, artística y de jóvenes y adultos.

Asimismo fueron reducidos o eliminados los programas de becas universitarias, para promover la igualdad de género, de entrega de computadoras a estudiantes con necesidades especiales o de estímulo a completar estudios secundarios. Ante esto, Laura Pico enfatizó que ahora se apunta a un sistema de educación opuesto al de inclusión y al de garantizar el derecho a la educación. Por su parte, Feldfeber, quien también es coordinadora de la Red Latinoamericana de Estudios Sobre Trabajo Docente y de grupos de investigación de la Clacso, piensa que “en principio lo que desaparece es la idea de la educación como derecho, como horizonte de la política pública”.

Es un tema muy preocupante que algunas áreas centrales estén siendo ocupadas en el Ministerio de Educación por personas que no vienen del campo educativo, por directivos de empresas o por personas que no tienen ninguna trayectoria dentro del sector público.

—Feldfeber

Partiendo de esto, consideró que uno de los cargos más altos del Ministerio es ocupado por un gerente internacional de Phillips Morris (el ahora subsecretario de Políticas Socioeducativas, Ezequiel Newbery), “que plantea que no conoce qué es educación, que no entiende qué es una política socioeducativa y que dice que viene al ministerio a poner orden. Ordenar, se entiende en la clave de o que estamos asistiendo hoy, que es despedir trabajadores, desarmar equipos”.

En el marco de lo que llaman una “modernización” de la administración pública el gobierno argumenta que se trata de un “reordenamiento” ministerial. En este entendido el ministro de educación, Esteban Bulrich, diefiende una “revolución educativa” que define como darle “a cualquier argentino, nazca donde nazca, la posibilidad de que tengas las mismas condiciones de calidad educativa (…) la inclusión social, sin calidad, no sirve, es un medio camino. Inclusión sola es fraude”. Así, para él, para mejorar esta calidad hay que “comenzar por el verdadero agente de cambio que es el docente”.

De acuerdo con lo que el Ministro de Educación declaró a IPS, la idea es darle al docente más herramientas para que tenga una visión moderna, “del siglo XXI”, de las habilidades y competencias que los niños del sistema educativo necesitan para ser autónomos. Lo que Soforcada critica de esto es que a partir de esta medida se fortalece el ámbito privado, pues de da en el marco de un proceso de reconfiguración del rol del Estado.

Hay un nuevo posicionamiento del Estado en búsqueda de alianzas con las ONG, con fundaciones y sectores empresariales (…) Son ONG muchas veces vinculadas a sectores empresariales, que muestran cómo se vacía de alguna manera lo público para otorgar un nuevo contenido al ámbito de la gestión de la educación.

—Soforcada.

Siendo así, cuando se habla del ámbito privado, más allá de la dicotomía de lo público y lo privado, hablamos de que lo que prima son los intereses individuales sobre los intereses de ciertos sectores y no el interés de lo común.

Por otra parte, la ATE denunció un intento de privatización en programas como Conectar Igualdad, donde este año “desembarcaron empresas internacionales como Migrosoft y Google”. El objetivo sería sustituir por esos programas operativos, otros de software libres producidos localmente, como Huayra, utilizados en computadoras portátiles distribuidas gratuitamente a los escolares.

El Informe de Educación en el mundo 2000-2015 de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), destacó avances en la educación argentina en la última década, en seguimiento a las metas planteadas durante el Foro Mundial de Educación de Dakar, en el 2000. De acuerdo con ese informe, el gasto público en educación de este país sudamericano fue uno de los más altos de América Latina, representando casi el 6.26 del PIB. A su vez, se consiguió que casi el 99.1 por ciento de los niños y niñas argentinas asistan a la escuela primaria, lo que ubica al país junto a Uruguay con el nivel de cobertura más alto de la región.

Respecto a la educación secundaria, la tasa neta de matrícula es una de las más altas de América Latina: 89.06 por ciento en el 2012, aunque aún preocupa la deserción de jóvenes en este nivel. Argentina, con 43 millones de habitantes, redujo también los indices de analfabetismo de 2.6 a 1.9 por ciento de las personas mayores de 15 años.

Para concluir y adentrarnos en un contexto histórico, les comparto un video sobre la Historia de las Modificaciones Legales en la Educación Argentina: